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Fertilizantes

Fertilizantes y abonos para marihuana

Si estás pensando en comenzar a cultivar marihuana, necesitas los ingredientes básicos para obtener unas plantas de cannabis sanas y de buena calidad. En este proceso los abonos para marihuana, como son los abonos de crecimiento y floración, son fundamentales.

En Naturaleza Grow trabajamos con las mejores marcas del mercado en abonos para marihuana: Atami, Bio Bizz, Canna, Cannabiogen, Ghe (General Hydroponics Europe), Grotek Hesi, Hydrogarden, Pai Pai, Plagron. Si tienes dudas antes de comprar fertilizantes para marihuana, puedes ponerte en contacto con nuestros especialistas para recibir un asesoramiento personalizado. Asimismo, puedes continuar leyendo para conocer más sobre este campo de cultivo de cannabis.

Fertilizantes para marihuana

A la hora de seleccionar los elementos para el cultivo de marihuana, debemos tener claro que uno de los aspectos más importantes son los componentes del fertilizante. Inicialmente, encontramos dos tipos de abonos: de origen biológico y de origen mineral.  Los primeros, conocidos como fertilizantes ecológicos para marihuana, poseen componentes naturales del fertilizante de marihuana. Por su parte, el segundo tipo de abonos para marihuana están más dirigidos a los cultivadores profesionales ya que poseen aditivos no naturales.

Cada uno de los tipos de fertilizantes de marihuana viene acompañados de una tabla de abono para cultivo. Son esquemas que recogen información orientativa sobre el uso de abonos, cuándo utilizar abonos de crecimiento y abonos de floración. Aunque debemos recordar que estos esquemas son solo una orientación, ya que el uso de unos u otros abonos o fertilizantes para marihuana dependerá de las necesidades de la planta.

Abono de crecimiento de marihuana

Son los primeros abonos que se le echan a las plantas de marihuana. Sin embargo, eso no significa que desde el primer día tengamos que usar ya abonos de crecimiento. Antes de eso, se tiene que producir la germinación de las semillas y el riego, dos pasos que comienzan a partir del segundo o tercer día del cultivo de marihuana.

Durante los dos días siguientes, la plántula comienza a asomarse, por lo que necesita agua y una pequeña cantidad de enraizante. No es hasta el día 13 cuando regamos por primera vez las plantas con abono de crecimiento. Eso sí, solo con una dosis del 25%, que iremos aumentando progresivamente. De esta forma, el día 16 se sube la dosis de abono de crecimiento al 50%. Posteriormente, se aumenta hasta el 100% en el día 19 desde que comenzara el cultivo. A las tres semanas, dejaremos de usar este tipo de abono para dejar paso a la fase de floración.

Abonos de floración de marihuana

Como acabamos de ver, el abono de crecimiento se usa durante la fase de Prefloración de las plantas de marihuana. A los 21 días comienza la fase de floración, la cual dará lugar a la tercera y última fase: el engorde.

Durante la floración comienza a verse la flor, debido a la formación de cogollos en las ramas y en la punta central de la planta. Durante esta fase, utilizaremos el abono de floración de marihuana junto a los carbohidratos. Estos elementos propiciarán la creación de resina en los cogollos. Una vez que comenzamos a echar los abonos de floración deberemos dejar de usar el enraizante y el estimulador de floración.

Aditivos para marihuana

Los fertilizantes para marihuana están formados por los conocidos NFK, cuyas siglas hacen referencia al nitrógeno, potasio y fósforo. El primero de ellos se utiliza, sobre todo, en la fase de crecimiento, ya que es un elemento impulsor de la planta. Es recomendable usarlo junto a abonos de marihuana orgánicos. En la fase de floración, las dosis de nitrógeno se deben reducir.

Por su parte, el potasio es el ingrediente encargado de aportar calidad a la marihuana. Se usa también en la fase de crecimiento para aprovechar las cualidades de la planta y aportarle mayor fortaleza. El potasio aporta sabor y aroma, y favorece su fotosíntesis.

Por último tenemos el fósforo, un ingrediente de los fertilizantes de marihuana que está presente durante todo el proceso de cultivo. Una carencia de fósforo puede provocar la muerte de la planta, aunque unas dosis elevadas pueden impedir la entrada de otros nutrientes de vital importancia para el crecimiento y calidad de la planta.